Preguntas frecuentes sobre Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT®
¿A qué huele Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT®?
Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT® presenta notas de salida de Frambuesa, notas de corazón de Galleta and Castóreo, and notas de fondo de Tonquitone™ and Vainilla.
¿Quién creó Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT®?
Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT® fue creada por Véronique Nyberg.
¿Cuándo fue lanzada Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT®?
Be My Cookie by BORNTOSTANDOUT® fue lanzada en 2024.
Be My Cookie de BORNTOSTANDOUT® — notas, reseñas y valoraciones (2024)
Be My Cookie, de BORNTOSTANDOUT® fue lanzado en 2024. El perfumista detrás de esta creación es Véronique Nyberg. Tiene las notas de salida de Frambuesa, notas de corazón de Galleta and Castóreo, and notas de fondo de Tonquitone™ and Vainilla.
Lo que comienza con la promesa de granos tostados y azúcar caramelizado extendiéndose por una bandeja de horno pronto se derrumba en un desagradable marasmo afrutado de frutos secos rehidratados -pasas, arándanos, albaricoques, dátiles- olvidados en ron débil y zumo de limón hasta hincharse y empaparse. Estas masas pulposas se disuelven turbiamente cuando se remueven a regañadientes en unas gachas grumosas y pegajosas cuya propia naturaleza repugnante hace que se abandonen inmediatamente. El tiempo pasa y lo que queda es un popurrí empalagoso, menos una composición deliberada que un recuerdo de aspiraciones culinarias abandonadas a su suerte en una encimera. O una tarta de frutas que se ahogó misteriosamente en un lago en 1984, pero que aparece cada año en la mesa como un reloj, hinchada y pútrida, sin que se sepa su origen.
Este comentario ha sido traducido automáticamente.
Lo que comienza con la promesa de granos tostados y azúcar caramelizado extendiéndose por una bandeja de horno pronto se derrumba en un desagradable marasmo afrutado de frutos secos rehidratados -pasas, arándanos, albaricoques, dátiles- olvidados en ron débil y zumo de limón hasta hincharse y empaparse. Estas masas pulposas se disuelven turbiamente cuando se remueven a regañadientes en unas gachas grumosas y pegajosas cuya propia naturaleza repugnante hace que se abandonen inmediatamente. El tiempo pasa y lo que queda es un popurrí empalagoso, menos una composición deliberada que un recuerdo de aspiraciones culinarias abandonadas a su suerte en una encimera. O una tarta de frutas que se ahogó misteriosamente en un lago en 1984, pero que aparece cada año en la mesa como un reloj, hinchada y pútrida, sin que se sepa su origen.