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Si entiendo latín (lo cual no hago), el nombre se traduce como Cuerpo de Caballo. Se abre así, luego se seca rápidamente a un asunto de cuero ligeramente decepcionante, con un toque a violeta y un olor penetrante. Preferiría que tuviera un elemento de oud de establo porque, tal como está, la inclinación animalística y ecuestre se transforma bastante rápido en un cuero genérico, aunque de alta calidad.

Naomi Goodsir describe Corpus Equus como un homenaje a un caballo fogoso e impetuoso, pero yo imagino un caballo que se ha vuelto impetuoso como resultado de haber sido sobreexigido incansablemente día tras día por sus amos. Tiene la esencia misma del hombre rumiando facetas naturales que tan desesperadamente intentan abrirse paso. El cuero aquí me recuerda al cuero grueso, marrón y duro que se utiliza para fabricar sillas de montar; esta silla en concreto se ha desgastado y utilizado durante años y años. Las abrumadoras notas ahumadas de abedul, incienso y maderas ahumadas dibujan la imagen de dicha silla de montar sentada junto a una hoguera, apoyada en una rama de roble mientras el caballo y su amo descansan junto a ella. Creo que es físicamente imposible no imaginar toda una historia y un entorno a tu alrededor cuando hueles esta fragancia. Hay tanta profundidad y ricas conexiones escondidas bajo la superficie. Este es mi primer encuentro con Naomi Goodsir y definitivamente me intriga probar más, pero a pesar de lo sugerente que es esta fragancia, no me veo llevando algo así.