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Maravillosamente fresco, amaderado, herbal y aromático.
El sándalo aquí no es la nota cremosa esperada, es seco. Mezclado con el Papyrus/Cypriol que amplifica lo herbal, personalmente me encanta la vibración de eneldo / pepinillo que da.
Potencialmente una de las fragancias más controvertidas y polarizantes del mercado, y sin embargo me encanta. Santal 33 tiene toda la belleza ácida, picante y encurtida que mucha gente odia, y aunque huele fuera de lo común, hay algo en él que no puedo resistir. A veces te encuentras con una fragancia de sándalo con ese ligero aire a encurtido, pero que en general se inclina hacia sus facetas más cremosas. Esta fragancia celebra ese aroma a zumo de pepinillos y creo que es impresionante. No hay mucho más en el aroma, es bastante sencillo, pero tiene algo muy adictivo. A medida que empieza a secarse, se vuelve más suave y cremoso, pero siempre mantiene la acidez aguda. Esta fragancia es como la marmita al final del día: o la amas o la odias.
Horrible, fuerte, nauseabundo, carente de complejidad, obnoxioso, agrio, y lo peor de todo, con olor a barato. No entiendo cómo esto es tan popular. Al primer olfato pensé que estaba bien, pero tan pronto como lo tuve en mi piel y me vi obligado a olerlo durante unas horas, lo encontré intolerable. También es completamente lineal y es indeleble en la ropa, así que en resumen, es una fragancia implacable, gritona, que se golpea el pecho, como un babuino chillón. Espantoso.
Santal 33 era la fragancia de Le Labo que más esperaba. Es sándalo, ¿cómo puedes estropearlo? Pues aquí lo han intentado con todas sus fuerzas. Puedo entender por qué el olor verde y acuoso, casi a pepino, del papiro podría yuxtaponerse y a la vez complementar el aroma cremoso, especiado y amaderado del sándalo... pero no lo hace. Para mi la apertura fue horrible y nada parecido a la suave y bellamente compuesta extravagancia de 33 notas que estaba anticipando. Me decepciono mucho hasta que el sándalo empieza a desarrollarse y cuando lo hace es realmente agradable. Es un olor limpio, minimalista, cálido y muy diferente a ese horrible comienzo. Toques de especias, cedro y una delicada nota de iris. Santal 33 pasa de ridículo en la apertura a sublime en el secado, pero todavía no hace lo suficiente para que lo quiera. No se acerca lo suficiente a devolverme la fe en Le Labo... un mal comienzo para algo agradable pero al final nada especial.