Este tardó un minuto. A la primera pulverización obtengo toallitas de bebé y malvaviscos. Una hora después, toallitas de bebé más tenues, flores blancas cremosas y malvaviscos. Me recuerda a algo de mi infancia y no puedo dejar de olerlo. Tal vez a una muñeca o a un perfume de niña que no consigo identificar. Es muy nostálgico. A medida que pasan las horas se vuelve muy cremoso, un poco a humo de cigarrillo y agradable en la piel. Todavía me cuesta mucho usarlo solo, quizás sea cosa de niñas. No suelo ser muy de capas pero a veces hago excepciones. Este me gusta con masculinos correosos, amaderados o vetiver. Los endulza un poco. Lo guardaré en mi colección.
